Estas tres camadas fluídicas
son las que se conocen con el
nombre de “aura”.
Es así, que las tres capas
del aura, corresponden en primer
lugar al plano físico,
en segundo lugar al plano mental
y en el tercer lugar al plano
espiritual.
Se dividen a su vez en tres capas
cada plano.
Cada una se encuentra ligada a
un centro energético, del
cual se produce el intercambio
de energía con el medio.
Existen 7 centros de fuerzas,
que son por llamarlos de alguna
forma los mayores y veintiún
centros menores.
El organismo se encuentra cruzados
por líneas energéticas.
En
el punto donde se cruzan veintiuna
líneas se forman los centros
de fuerza mayores y donde se cruzan
las catorce líneas se forman
los centros menores. En las palmas
de las manos existen dos centros
de fuerza menores, que son los
encargados de canalizar las energías
positivas, destinadas a curar,
cada uno de estos centros, parecen
aspirar energía del campo
energético del astral como
haría un remolino de agua
o de aire.
Estos centros cumplen una doble
función, por un lado dejan
pasar la energía hasta
el aura y por otro trasmiten energía
desde el sujeto hasta el exterior.
Es importante que los centros
de fuerzan se mantengan abiertos,
porque cuando más energía
dejamos fluir, más sanos
nos encontramos, por lo contrario,
si los centros están cerrados,
la falta de flujo energético
nos llevara a la enfermedad.
El aura y sus colores
El aura que rodea
al cuerpo humano es invisible
a simple vista, pero su existencia
es notada por efectos o bajos
los efectos de la clarividencia.
Ese halo o aureola es producto
del mismo individuo, si fuera
investigada por un clarividente,
este analizaría sus secretos,
las emociones humanas están
evidenciadas en el aura por medio
de los colores y esos colores
solo son perceptibles por un iniciado.
Ahora bien, existe una aureola
inferior, que los ocultistas designan
con el nombre de “principio
de salud” y que pertenece
en consecuencia al cuerpo físico.
Algunos representan a está
aureola como un capillo cuya cerdas
fueran rayos de luz, emergiendo
del cuerpo humano, de gozar la
persona de excelente salud, los
rayos habrían de penetrarse
sin ningún accidente, de
lo contrario si la persona tuviese
algún síntoma de
enfermedad se representarán
estos rayos en firma langidesentes,
como si un fuerte viento estuviese
acosando un plantío.
Se manifiesta en muchos casos,
como un tenue vapor que vibra
en el espacio, en torno a la persona,
si un vidente la examina, el aura
aparecerá dotada de cualidades
y matices diversos y cada cual
corresponde a los pensamientos,
emociones, a los dolores, etc.
En casos extraordinarios de emociones
diversas, físicas o psíquicas,
el aura se manifiesta como si
se tratara de una nube luminosa
sin límites y de colores
extraordinarios a los colores
comunes. Parece como si se tratara
de una conjunción de colores
magnéticos.
La Ley de Retorno
Se afirma que nada ocurre casualmente
y que todo sucede de acuerdo a
la Ley.
Los planos superiores dominan
a los inferiores, aun así
ninguno escapa a está Ley.
En
lo que al aura se refiere y a
la luz que envuelve al individuo;
también un trabajo de magia
negra se rige bajo está
Ley.
También conocida como Ley
de Retorno, de Acción y
Reacción o Ley del Karma.
Si el individuo es de una vida
recta y es afectado por un trabajo
de magia, su aura al estar más
fortalecida o brillante que la
de su atacante; se pone en ejecución
está ley, volviéndose
el trabajo hacia quien pide y
también contra quien lo
hace.
En realidad los trabajos de magia
negra son mandados a los huesos
que son donde penetra la capa
fluídica conocida como
fluidina-cromática, penetrando
por sus centros de fuerza (chacras)
ubicados en distintos puntos del
cuerpo.
Los espíritus invocados
para dicho trabajo bajan desde
el astral inferior con ese fin,
cuando la persona se desmancha
(limpiar su aura) esto no-queda
dando vuelta en el astral, automáticamente
se vuelve contra quien lo invocaron,
castigándolos (según
de donde venga esos espíritus
y el objetivo con que fueron invocados)